Decisión Japonesa

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LA DECISION JAPONESA

de Pedro Rebolledo

Takami viendo la expresión en la cara de Kurami, decidió apoyar su posición así que se dirigió a la Dama Sol.

 

-          Amaterasu-sama yo también creo que es de vital importancia que los humanos puedan participar en nuestra reunión, al fin y al cabo es su mundo nuestro campo de batalla –dijo Takami – tu ashigaru tiene razón, estos dos mortales gozan de gran seguimiento en internet, me he informado sobre  ellos en internet y utilizando métodos un poco más arcaicos – sonrió Takami.

 

-          Amaterasu-sama, sin su apoyo nosotros no tendríamos nuestro poder, su fe en nosotros es de vital importancia- prosiguió Kurami

 

-          Bien os veo empeñados en que los mortales participen en esta reunión – respondió Amaterasu –que piensas tu Hachiman-san.

 

Hubo un silencio largo, el resto de dioses estaban empezando a sentirse incómodos, Takami estaba a punto de decir algo, cuando Hachiman dio un golpe seco en la mesa levantó la cabeza.

 

-          ¡¡¡NO!!! No habría insulto más grande para los dioses que la presencia de unos simples mortales! – gritó Hachiman-   Amaterasu-sama sabéis que los humanos no merecen participar,  ellos han ido destruyendo la Creación. Kurami y Takami son testigos ello, han podido verlo, los mares y el cielo están contaminados- se dirigió a los dos dioses.

 

-          Pero… -balbuceó Kurami

 

-          PERO NADA KURAMI! ¿Cuantos peces muertos encuentras cada día en tus paseos por los mares? ¿CUANTOS?!- interrumpió Hachiman.

 

Se hizo el silencio, Takami y Kurami no tenían respuesta para las acusaciones del dios de la guerra, Kurami jugueteaba nerviosa con el papel transparente que tenia entre las manos,  todos ellos sabían que tenía razón.

 

Amaterasu permanecía impasible, contemplaba la bella ciudad que crecía a sus pies, el tiempo pareció detenerse mientras la Dama Sol se giro hacia el resto de dioses, posó su mano sobre el hombro de Kurami, la calma invadió a la Diosa del Agua, las carpas de su kimono empezaron a subir por el cuerpo de la Diosa para situarse cerca de Amaterasu. Miró a Takami y a Hachiman, hizo un gesto con la cabeza para que ambos se tranquilizaran.

 

-           Todos tenéis razón, son grandes argumentos pero hemos de resolver esta cuestión ahora mismo, el tiempo es fundamental, ya sabéis porque – se detuvo Amaterasu.

 

Se abrió la puerta,  Nobunaka con un kimono rojo entro en la habitación, estaba arrodillada en la puerta esperando que le dejaran entrar,  aguardando la señal.

 

Amaterasu se dirigió a ella para que se levantara y entrara. Portaba con ella cajas de colores, cada uno correspondía con  el color del papel de las figuritas que había en la mesa. Había un hueco transparente.  En el cual estaba la mirada de todos los presentes en la sala.