El vuelo de los origamis

El vuelo de los origamis

 de Ivorwen Isawa

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Unas horas más tarde Amaterasu, acompañada de su ashigaru, entró en la sala de nuevo con una bandeja en la que había 4origamis perfectamente doblados. Cada uno de un suave tono, que fue depositando con sumo cuidado en la mesa frente a la mirada de los presentes.

 

La sala no estaba tan concurrida como en el anterior consenso. Pero Kurami seguía jugando con las carpas dibujadas en su kimono y Takami reposaba el copioso almuerzo con una taza de té de arroz y unos dulces tradicionales.

 

-        Amarillo arena para mi hermano del Sol Ra – lo colocó con primor el primero- Verde musgo para Huitzilopochtli, el gris del mármol para Zeus, el azul del cielo para Odín.

 

Antes de dejar la bandeja cogió un quinto Origami, era casi transparente, un papel de arroz tan fino que no parecía washi.

-        ¿Los humanos tienen derecho a participar en el destino de su civilización?

Kurami se puso en pie tenía las manos húmedas del juego con los peces, asintiendo con la cabeza emocionada por la decisión que se iba a tomar. Ella siempre amo a los humanos y quería preservar la vida por encima de todo:

-        Pero en quién confiar para una decisión de tal magnitud, debería ser alguien con potestad y medios para dar a conocer lo decidido a toda la Humanidad.

 

Era una difícil decisión, todos sabían que los mandatarios habían dejado el mundo de la Fe, otros aprovecharían la situación para confabular y tramar su propio beneficio.  No hacía falta decir en voz alta lo que todos estaban pensando.

Entonces Midori pidió permiso para hablar:

 

-        Mi señora, si me lo permite… - intento elevar un poco la voz pero su timbre sonaba insignificante al lado del de los tres Dioses que la acompañaban – hay una reportera, la que le comenté que hizo ese reportaje con el monje. Cada uno son de un país, por sus rasgos y acentos. Tienen mucha difusión por internet... Ya le explique lo que es internet...  Ellos están intentando concienciar al resto del planeta de los cambios que suceden.

Takami que hasta ahora había estado tomando pequeños sorbos sin mediar palabra esbozo una leve sonrisa:

-      Jejeje, la fama y el egocentrismo de los Dioses frente a la humildad de dos seres mortales que trabajan por el bien de su raza. Suena divertido.

-       No seas tan sarcástico Takami – Amaterasu le reprendió con bondad – puede ser algo bueno o puede ser un insulto para algún Dios, no sé que representantes enviaran y si acudirá alguien a nuestra invitación.

 

-        Hagámoslo Amaterasu, ellos tienen derecho a saber qué pasa y tomar cartas en el asunto.

 

Kurami había tomado el Origami semitransparente en sus manos y miraba con ojos de suplica a la Diosa Sol.