Empieza la Guerra II: El Coliseo II

Continuación del Relato Coliseo, resultado del relato Storyline realizado en Padis el 13 de abril ganado por Jorge Poderoso.

Coliseo II

de Marcos Dacosta

Thor.jpg

 

Roma, Abril de 2013

Aji-Suki-Taka-Hi-Kone contempló de forma casi desapasionada cómo su rival, el dios del trueno nórdico, se abalanzaba sobre él, Mjöllnir sujeto con manos firmes, dientes apretados al concentrar fuerza y rabia en lo que iba a ser el descomunal primer paso de su enfrentamiento. Bajo los pies de Thor se levantaban nubes de la arena que cubría esa zona del Coliseo, testamento de la potencia y velocidad de ese primer ataque. Mas la deidad oriental no era una criatura primeriza en el arte de la guerra. Un guerrero menor habría intentado bloquear el potente ataque de martillo, tal vez servirse de la fuerza del rival para apartar de sí el peligro y, con algún movimiento ágil, desequilibrar al rival. Sin embargo Kone conocía el trueno, lo había sentido rugir en su interior desde su nacimiento, y podía reconocerlo en los ojos azul eléctrico de su enemigo. El dios japonés se limitó a dar un pequeño paso a un lado, alejándose de la trayectoria de un arma mítica capaz de levantar montañas y romper los cielos.

Mjöllnir golpeó el suelo a los pies de Aji-Suki-Taka-Hi-Kone, quien con celeridad giró sobre sí mismo, pie izquierdo firme en la tierra, e hizo silbar la lanza con un veloz ataque al desprotegido costado de Thor; su intención más desequilibrar al oponente que hacerle daño, usando para ello la parte roma de su arma. Su lanza vibró al impactar contra el cuerpo del dios escandinavo, casi como si hubiera impactado contra roca en lugar de contra las costillas de un ser vivo. Si ese descubrimiento perturbó en algo a Kone, este no permitió que emoción alguna afectase a la serena expresión de su rostro. El dios del trueno nórdico alzó de nuevo el martillo, elevándolo sobre su hombro izquierdo y sirviéndose de la posición del dios oriental para devolverle el toque en el costado. Kone tuvo tiempo de agacharse, su pie izquierdo desplazando piedrecillas y nubes de arena, Mjöllnir silbando por encima de su cabeza, la electricidad estática haciendo que algunos cabellos de la deidad japonesa siguieran el paso del martillo con atención. Thor lanzó un rugido, el trueno refulgente tras una mirada cargada de rabia.

- ¡Estate quieto y pelea como un guerrero! –resonó la voz del antiguo dios de los vikingos, su rostro una máscara de ira en contraste con la calma y el silencio que casi parecían irradiar de su enemigo-.

Aji-Suki-Taka-Hi-Kone no consideró cabal devolver el ataque. Ante un rival poseedor de un arma tan terrible, el instinto del dios del trueno japonés le instaba a mantenerse cerca de él, casi en contacto con el cuerpo de Thor, asegurándose así de que este no tuviera espacio en el que blandir su martillo de forma eficaz; mas a esas distancias su lanza se tornaba también en un arma inútil y, aunque Kone confiaba en la destreza de sus pies y manos, pocas cosas habían tan poco juiciosas como confiar en la propia fuerza cuando el rival a batir no era otro que el señor del Mjöllnir. Con rapidez, dio dos pasos hacia atrás, creando distancia entre ambos dioses. Si Thor quería continuar su potente ataque, tendría que abrir su guardia y quizá, así, abrir también un espacio que permitirse a la lanza del dios del trueno japonés alcanzar la carne de su enemigo. Kone conocía a la criatura que se encontraba enfrente suya, podía advertir en sus movimientos una impaciencia y una rabia que, en lugar de haber sido templadas por milenios de ejercicios y contemplación, habían sido alimentadas con desenfreno y falta de disciplina. Thor era poderoso, sí, pero el poder por sí mismo no gana combates y el dios japonés iba a demostrarlo esa misma noche.

Cada intento del nórdico por acercarse era respondido por un rápido amago de la lanza de Aji-Suki-Taka-Hi-Kone, a veces apartada por un veloz golpe de Mjöllnir, obligándole entonces al dios japonés a realizar una pirueta para evitar quedar desprotegido ante los golpes de su rival. El oriental rodeó a Thor, aprovechando un nuevo ataque de este para tratar de ganar su espalda o, al menos, sorprenderlo a fin de que este cometiese un error. El dios del trueno escandinavo respondió con un gruñido, girando con una velocidad que desmentía su tamaño, Mjöllnir de nuevo intentando alcanzar a Kone con un movimiento desesperado. Ahora sí, la deidad oriental usó su lanza para apartar el martillo, creando un espacio entre él y Thor. Un giro rápido, sus pies danzando sobre el circo romano, la hoja de la lanza reflejando el lejano rojo de las llamas que cubrían la ciudad eterna. Esta se hundió en el costado del dios del trueno nórdico, quien dejó escapar un gruñido de dolor antes de apartarse de forma torpe, blandiendo su martillo a fin de crear algo de espacio entre él y la lanza del japonés. Kone no se permitió sonreír.

- Mierda –volvió a gruñir Thor, una sonrisa feroz asomando a sus labios, sus ojos todavía relampagueando con furia a duras penas disimulada-. Ese ha sido un buen golpe. Voy a lamentar tener que acabar contigo.

- Tu arrogancia es insultante –se limitó a contestar la deidad nipona, sus susurros suficientes para obligar al dios del trueno nórdico a taparse los oídos-.

- Sé algo que tú no sabes, bastardo oriental –sonrió el escandinavo-.

Aji-Suki-Taka-Hi-Kone ladeó la cabeza.

Ignorando la lacerante herida de su costado, Thor hizo acopio de toda su fuerza, la tormenta que había conquistado los cielos de Roma respondiendo a la llamada del señor del trueno con terribles fulgores entre el humo y las sombras de los fuegos. Mjöllnir centelleó antes de que el gigante nórdico lanzase un potente martillazo al suelo del coliseo haciendo que este se abriese bajo los pies de ambos contendientes y lanzándolos al hipogeo, la zona subterránea bajo la arena donde los animales salvajes y los esclavos aguardaban antes de ser llevados frente al populacho romano a fin de proporcionales algunos minutos de salvaje y sangriento entretenimiento. Las entrañas del viejo anfiteatro eran unas ruinas oscuras y laberínticas, la escasa luz que alcanzaba los subterráneos era filtrada a través una densa nube de polvo y arena, haciendo aún más difícil la visibilidad. Ello no suponía problema alguno para Kone, quien cerró los ojos, como tantas veces había hecho en sus entrenamientos, y dejó que los apagados ecos y sonidos del lugar fuesen guiándole hasta encontrar a su presa.

Un ruido a su izquierda le hizo volverse con rapidez, ojos abiertos y lanza en posición. La vieja pared enfrente suyo saltó en pedazos, arrastrando al dios del trueno japonés con una explosión de cascotes y antiguos ladrillos. Apartó de sí los restos de piedra y se incorporó de nuevo, en alerta. Otro fuerte ruido a la derecha. Esta vez lo reconoció. Era un martillo golpeando las paredes. Aji-Suki-Taka-Hi-Kone volvió a ser golpeado por una lluvia de piedras y grandes trozos de pared, uno de los cuales alcanzó su rodilla antes de que tuviese tiempo de apartarla. La normalmente impávida expresión en la cara del dios nipón fue cambiada de forma temporal por una de dolor. Se agachó un breve momento, ojos cerrados para concentrarse en el ahora e ignorar el dolor. No podía permitirse un solo momento de debilidad. Había subestimado al nórdico, considerándolo poco más que un bruto. Unas piedrecillas se movieron frente suya. Abrió los ojos. Mjöllnir impactó en su barbilla, lanzando el cuerpo de la deidad japonesa varios metros en el aire hasta chocar con fuerza contra una de las paredes de hipogeo que todavía estaban en pie. Kone sacudió la cabeza, intentando que su cuerpo volviese a responderle. Demasiado tarde, Thor se encontraba ya sobre él, el martillo listo para el golpe final.

- No sé a dónde van los dioses cuando mueren –jadeó la deidad escandinava-, pero allí a donde vayas, cuando te pregunten, diles que te manda el auténtico dios del trueno.

Aji-Suki-Taka-Hi-Kone abrió la boca y dejó escapar un grito. Del cielo llovieron rayos mientras, a su alrededor, las paredes vibraron hasta estallar, cubriendo a ambos dioses con ladrillos y piedras. El dios nórdico se desenterró con velocidad, apartando cascotes a golpes y buscando a su rival vencido con la mirada. Apartó varios montones de piedras y hasta se permitió levantar una pared caída, a fin de encontrar el cadáver de Kone. Thor cerró los ojos y se concentró, sintiendo la potente presencia del otro dios del trueno alejándose del coliseo en dirección al sol naciente. El guerrero nórdico dejó escapar un aullido de frustración.

- ¡Cobarde! –gritó Thor a la noche, que ardía a su alrededor junto al resto de la ciudad-. ¡Nos encontraremos de nuevo, Kone!

Entonces se dio la vuelta y dejó que el antiguo poder del lugar le inundase; las incontables muertes en la arena, la infinita sed de sangre en las gradas, un monumento eterno a las pasiones más bajas del ser humano. Unas pasiones que no habían cambiado en dos mil años y que, aún bajo las luces del mundo moderno, seguían siendo tan poderosas como entonces. Thor bebió del coliseo y dejó escapar una risa atronadora, borracha de poder. El viejo Padre no tendría queja alguna con él. Abandonó con paso lento el coliseo, el calor de las llamas que consumían la ciudad de Roma era casi inaguantable, pero no era algo que le preocupase en esos momentos. En el horizonte Thor podía ver al terrible gigante de fuego tornar una ciudad moderna en poco más que un desierto de cenizas y vigas retorcidas. Sus mercenarios le rodearon, escoltando su paseo triunfal hasta un helicóptero cercano. El dios del trueno ni siquiera se molestó en echar una última mirada a Roma antes de que la aeronave se perdiese entre las columnas de humo en dirección a Suecia.

 

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 [fox]: Llegas tarde, profeta47.

[profeta47]: Estaba pegado al televisor. Es justo como os dije que ocurriría.

[olaffur]: Vete a la mierda, profeta.

[olaffur]: Tus "profecías" son de chiste y lo sabes. Te tomaré en serio cuando me adivines los números de la lotería de mañana.

[rittinger1]: Hola, profeta47. ¿Has visto el vídeo?

[profeta47]: ¿Qué vídeo?

[fox]: Uno de los contactos del monje en Roma grabó algo en el Coliseo. Estoy todavía descargándolo del FTP, voy a intentar colgarlo mañana en el blog.

[olaffur]: ¿Y no preferirías dárselo como exclusiva a la deliciosa Trisha Sellers? Oh, sí, nos hemos enterado. Seguro que estaría encantada de... darte una recompensa.

[rittinger1]: Das auténtico asco, payaso. Profeta, ¿tienes el password del FTP, no?

[profeta47]: Sí, Rittinger, gracias. Por lo que he visto Roma es un caos. ¿Qué tiene de especial ese vídeo? En YouTube hay cientos con el gigante de fuego y las bandas de mercenarios.

[fox]: En ese video sale el dios del trueno.

[olaffur]: No, no es él. Seguro que monje sacó eso de alguna película de acción china o algo. Los efectos especiales son una cutrada.

[rittinger1]: Deja de trollear, olaffur. Es Thor. Al otro no le reconozco.

[olaffur]: Todos los aquí presentes sabéis perfectamente que el vídeo de Thor era aquel con el maromo ario bailando techno en Alemania.

[profeta47]: ¿Alguien puede volver a banear a olaffur? Fox, continúa.

[fox]: Olaffur tiene razón, parece sacado de una película, pero os prometo que es auténtico. Y me fío de Rittinger, ese tipo es Thor. Monje opina igual. Estoy imprimiendo algunas fotografías.

[rittinger1]: Tenemos que hacer algo. No voy a dejar que le hagan a otra ciudad lo que han hecho en Roma.

[olaffur]: Para el carro, bonita, son dioses. Busca un agujero bien profundo, ponte una manta encima de la cabeza y reza para que no se fijen en ti.

[profeta47]: ¿Pero estamos seguros de que son dioses?

[fox]: No, por el amor de Dios, los alienígenas de nuevo no.

[profeta47]: Bueno, o entidades interdimensionales.

[fox]: Ahórrate las conspiranoias y ponte a ver el vídeo, profeta.

[olaffur]: Yo te aconsejo que te olvides de esto y te pongas a ver algo de Jackie Chan. De veras, chicos, es una suerte que ningún sirviente de los dioses se haya infiltrado todavía y le haya comentado a sus jefes lo patéticos que somos. Si esta es "la última línea de defensa de la humanidad" entonces estamos jodidos.

[rittinger1]: Cierra el pico, Olaffur.

[fox]: Cierra el pico, Olaffur.

[profeta47]: Cierra el pico, Olaffur.

[profeta47]: Por cierto, de un tiempo a esta parte he estado teniendo sueños bastante extraños.

[fox]: No. Basta. No.

[profeta47]: Algo se está moviendo en Europa del Este. Os dije en su día que la guerra iba a comenzar y que la humanidad sufriría por ello. Ahora os digo: aún está por llegar lo peor.

[olaffur]: Así también hago yo profecías, no te jode. Déjame volver a repetirme: vete a la mierda, profeta. Estamos jodidos.

[monje]: ¿Europa del este? He escuchado algo. Y por cierto, en ese video salen dos dioses del trueno. Uno es Thor, el otro es Aji-Suki-Taka-Hi-Kone.

[rittinger1]: No sabía que estabas conectado, monje. Tenemos que hablar.

[fox]: No me digas que profeta por una vez está haciendo honor a su apodo.

[monje]: Alguien aparte de nosotros está prestando atención a lo que sucede tras las cortinas. No os puedo ofrecer nada concreto todavía, pero

*** monje se ha desconectado

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