La decisión Griega

LA DECISION GRIEGA

de Franky Lara

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Zeus mantenía la vista clavada sobre el extraño papel de color gris, doblado exquisitamente en forma de ave, que descansaba en la gran mesa de marfil, los demás dioses permanecían sentados a su alrededor, alternando miradas entre el señor del Olimpo y la pequeña grulla de papel.

 

-¿Que nuevas me traes de tu isla de hielo, hermano?-La voz de Zeus había perdido cierto poder, ya no resonaba con la misma fuerza de antaño, se le veía apagado.

 

-Los progresos son lentos, las excavaciones en esas condiciones son costosas y peligrosas, pero vamos avanzando, se siente el poder bajo las toneladas de hielo- Poseidón sabía perfectamente que su hermano no esperaba noticias de la Atlántida aun, algo muy importante debía de ocurrir para que le hubiese convocado.

 

-¿Y cómo va la economía, Hefestos?- Zeus continuo mirando el delicado origami mientras el marido de Afrodita exponía sus avances.

 

-El ochenta por ciento de la producción está controlada por nosotros, el resto lo será en breve, la reorganización del dinero se está destinando a obras de reparación y mantenimiento de los servicios públicos, la respuesta de los mortales está siendo la esperada, los griegos nos adoran.

 

-Bien.- Si el dios del trueno griego quería mostrar entusiasmo, desde luego no lo consiguió.- ¿Alguna otra novedad?

 

-En realidad si.-El dios del amor se levantó de su asiento antes de continuar, cosa que hizo que por fin Zeus levantase la vista de la figurita de papiroflexia.

 

-¿Algún problema con las iglesias locales, Eros?- La mayor parte de la población pertenecía a la iglesia ortodoxa griega, pero cuando les dieron a escoger entre algo real y algo ficticio, la mayoría no discutió en ponerse del lado de los dioses, de los que se opusieron se encargó Ares igual que hizo con los políticos.

 

-Ningún problema señor, los conocidos como neopaganos helénicos han sido muy útiles a la hora de convertir a todos los demás, pero no son esas las novedades que os traigo, he recibido informes de la península itálica, al parecer hay dioses que están ayudando en la reconstrucción de la ciudad de roma, ya se habla de dos grandes cultos que han resurgido allí, el de Isis y el de Juno.

 

-Estupendo, mas problemas- Las palabras de Zeus estaban totalmente desprovistas de emoción, en otros tiempos hubiese maldecido, golpeado la mesa e incluso desencadenado algún trueno en el cielo. Sin embargo sus puños apretados delataban sentimientos, una duda se había instalado en su corazón tras las palabras de Eros.-Se permitió unos segundos para relajarse y cambio de tema.- He recibido una invitación de Amaterasu, nos solicita que viajemos a Tokio, no sé qué quiere esa mujer, pero debemos pensar si merece la pena averiguarlo o no.-Volvió a mirar el origami durante unos segundos.-Poseidón averigua que trama nuestro hermano y porque no ha acudido a mi llamada de hoy y tu Eros entérate de que está sucediendo en Roma, nos volveremos a reunir cuando decida si aceptamos la invitación.- Dando por terminada la reunión se levantó de su trono y se alejó, pensativo, dejando atrás la grulla de papel.

 

Una vez la sala quedó en silencio, uno a uno los dioses se fueron levantando para volver a sus tareas, Afrodita aprovecho para acercarse a Eros antes de ir en busca de su marido.

 

-Muy buena maniobra Eros, ¿ya tienes lo que querías? ¿Realmente crees que puede tratarse de Hera?-  El susurro de Afrodita solo fue oído por el dios del Amor, que le dedico su mejor sonrisa falsa.

 

-Quien sabe preciosa.-El dios del amor miro con disimulo al dios Apolo.-  A veces las cosas son lo que parecen, y otras veces no.

 

Cuando el resto de dioses abandonaron la mansión de cristal, Atenea se apresuró a deshacer el origami, para leer el contenido de su interior, una vez termino, sonrió y lo guardo en su túnica.