La decisión Nordica II

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LA DECISION NORDICA II

de Franky Lara

Odín se aventuró fuera de la taberna, el ambiente festivo y viciado del interior no le ayudaba a tomar una decisión, respiro el aire puro e intento despejar su mente, mas no consiguió lograrlo, un molesto ruido era el culpable. El padre de todos cruzo la acera hasta llegar a un pequeño parque, de esos que tienen pequeñas construcciones en las que juegan los niños, allí localizo la fuente del maldito ruido, una pequeña de no más de seis años se balanceaba en un columpio, provocando el insoportable sonido.

 

-¡Niña! ¡He tú, niña! - Odín se acercó a la chiquilla, estaba totalmente absorta columpiándose, con las piernas extendidas y la cabeza inclinada hacia atrás, observando el cielo estrellado. – Niña ¿No me oyes? ¿Podrías parar de hacer ese ruido? – La niña se incorporó y dio un salto, consiguiendo aterrizar a escasos centímetros del dios nórdico de un solo ojo. - ¿No es muy tarde para que estés aquí sola? ¿Qué estás haciendo?

 

- Miraba las estrellas, solo pueden verse a estas horas. – Permaneció un instante observando al dios fijamente. – Se quién eres, tu eres a quien llaman Odín, el padre de todos, te reconozco por el parche. ¿Qué haces en mi parque?

 

-Desconocía que fuese tu parque, de hecho pensaba que estaba bajo mi dominio al igual que toda la ciudad y el resto de la isla, hace meses que me pertenecen ¿Lo sabias? – Odín no estaba acostumbrado a mediar con niños, así que intentaba hacer un ejercicio de paciencia con la pequeña.

 

-Yo vengo cada día y a ti es la primera vez que te veo, así que es más mío que tuyo, ¿No te parece? – El razonamiento de la chica era bastante simple, aunque no por eso carecía de sentido.

 

-¿Y porque estas mirando las estrellas? – Odín prefirió cambiar de tema en lugar de continuar una discusión carente de sentido.

 

-Todos los días vengo aquí a mirarlas a estas horas, ven, siéntate. - La niña recupero su asiento en el columpio e invito con un gesto al dios, a que ocupase el de al lado. – Ves aquel claro en el que no hay estrellas?

 

-Sí, lo veo, ¿Que le sucede? – Odín se había sentado en el columpio y miraba al cielo al igual que hacia la niña.

 

-Si te fijas bien, veras que justo en el centro brilla una pequeña estrella con muy poca luz. -  La niña ya estaba columpiándose otra vez mientras hablaba, volviendo a producir aquel insoportable ruido.

 

-No la veo. – El viejo dios inspeccionaba aquel espacio con su único ojo sin encontrar la pequeña estrella.

-Balancéate como yo y veras su brillo. – Sin saber muy bien porque, Odín empezó a balancearse en aquel columpio.

 

-Ya la veo ¿Cómo es que su brillo solo se ve de esta manera? – El dios nórdico cada vez se encontraba más a gusto con la pequeña y ya no le molestaba el ruido, más bien le recordaba el cantar del uso y la rueca.

 

-Porque todo lo que hay alrededor es oscuridad, una oscuridad muy profunda, no la que se encuentra ante la falta de luz, se trata de otro tipo de oscuridad, es una que devora el resto de las estrellas, y solo ella, la estrella salvadora, se mantiene en su posición luchando contra la oscuridad y guiando a sus hermanas. – La niñita iba desgranando su relato como si tal cosa mientras se balanceaba. – Hubo un tiempo en el que todo el cielo estaba cubierto de estrellas, pero estas se peleaban entre ellas, igual que ahora lo hacéis entre vosotros, eso provoco la llegada de la oscuridad, esa pequeña estrella, casi oculta por las sombras, sigue luchando y consigue transmitirnos su mensaje. Hay ocasiones en que la salvación no se ve, porque nos ciegan los problemas y los conflictos, hay que buscarla.

 

Por extraño que parezca la historia conmovió a Odín, aquella niña hablaba con una gran sabiduría y sus palabras le habían ayudado a tomar una decisión, iría a la reunión en busca de soluciones. Se giró para agradecer a la pequeña su relato, pero allí solo había un asiento vacío columpiándose al viento.