La guerrera del desierto (Previa de Genios y ladrones)

Siendo la única mujer entre sus comandantes, Artemisia aconsejó al rey persa Jerjes I que coordinara una ofensiva conjunta terrestre y marítima. Quiso que el ejército persa marchara hacia el istmo de Corinto y que atacara a la coalición griega que estaba fortificada allí, mientras la flota se posicionara para atacar a los trirremes griegos. De esta manera, Artemisia esperaba que los barcos griegos se separaran de sus estados ciudad, dejándolos vulnerables ante una flota persa intacta. Jerjes desechó ese plan, realizando un ataque a la flota conjunta griega en Salamina. Artemisia participó en la batalla de Salamina en septiembre de 480 a. C.como aliada persa, comandando cinco naves.

Su nave fue acosada por un trirreme ateniense y no tenía posibilidad de escapar porque varias naves persas erróneamente le cerraban el paso. Embistió un navío de la flota de Jerjes y lo hundió, de modo que la embarcación griega creyese que era aliada, y dejase de perseguirla.

Escapó hacia las líneas persas, donde, según Heródoto, Jerjes dijo: «¡Mis hombres (los persas) se han convertido en mujeres y mis mujeres (Artemisia) en hombres!»