Los Vastagos 2º Parte (Historia)

Autor : Franky Lara

Ilustrador : Javier Santamaria

El viaje se hizo interminable pese a recuperar el uso de las alas, el túnel excavado en la roca hacia milenios cubría miles y miles de kilómetros hasta acabar de repente sin ningún tipo de salida, Lilith se desespero al ver la tosca roca delante suyo, la misma que había a izquierda y derecha.
-Por fin has llegado.- La voz cargada de reproche de una muchacha le mostro que la salida estaba arriba.
-No ha sido un viaje fácil, quien eres y como sabias que vendría?- Se interesó Lilith.
-Esta es la puerta Houska, una de las entradas al infierno, llevaba cientos de años bloqueada por los humanos, pero recientemente nuestro señor la reabrió, el sabia que vendrías por aquí después de lo de la Atlántida, te hemos estado esperando desde entonces.- La criatura con aspecto de muchacha, con el pelo rojizo, ropa actual y unos prominentes incisivos con los que jugueteaba su lengua de vez en cuando, mostro a Lilith la salida del túnel que conducía a una gran sala en el interior de un castillo, una especie de capilla donde habían otros dos muchachos.- Estos son Jacques y Roman y yo soy Sisa.
-Ya estamos todos? Ya era hora.-Dijo el mas alto de los dos hombres, el tal Jacques, que sostenía unas pesadas cadenas.- Ahora se una buena chica y deja que te atemos.
-Estarás de broma? No pensaras que dejare que un incubo como tu me someta.- Sentencio Lilith en tono burlesco.
-No soy uno de tus lamentables íncubos, vieja zorra chalada, ya no somos esclavos que se prostituyen, ahora somos vampiros, inmortales, tengo mas de trescientos años, jodida arpía, soy el mas antiguo de los nuestros después de Vladimir, así que muestra respeto puta!- La ultima palabra se quedo flotando en el aire, así como las cenizas azuladas en las que se convirtió el cuerpo de Jacques al ser decapitado por una de las afiladas alas de Lilith.
-Alguien mas quiere encadenarme? -Pregunto la diosa sumeria como si no hubiese pasado nada.
-Las ordenes de Vlad... -Empezó Roman.
-Las ordenes de Vladimir eran llevar ante su presencia a Lilith de la forma mas segura, creo que así esta bien. -Interrumpió Sisa con una sonrisa.- Fuera tenemos un jeep, nos acompañas?
- Sera un placer.- Dijo Lilith complacida.

El viaje por carretera, desde el castillo de Houska en la Republica Checa, hasta la sede presidencial del Voidova Vladimir en Budapest, transcurrió sin incidentes, condujeron toda la noche por todo tipo de caminos, carreteras y autovías alternándose al volante Sisa y Roman, desde la ventanilla del Jeep, Lilith contemplo el paisaje húngaro tan distinto de su Mesopotamia y los carteles de "Vote for Vlad" clavados sobre los cuerpos de deformes criaturas primigenias, empaladas a ambos lados de la carretera. La vampira pelirroja le explico a la diosa sumeria como Vladimir se había hecho en poco tiempo con el poder en Rumania erradicando la pobreza, literalmente,  en cada pueblo y ciudad había invitado a los pobres, los mendigos y los indigentes de la zona y después de un gran festín, los vampiros se habían dado un banquete con ellos,  también se había   ofrecido como una opción ante los dioses extranjeros y los primigenios, su carrera política se había disparado encumbrándose como lider del momento y autoproclamándose como Voidova, en la actualidad se encontraba en Budapest supervisando la anexión de Hungría a las ya unidas Bulgaria y Rumania.
Llegaron a destino una hora antes del alba, parte del otrora majestuoso parlamento descansaba entre las negras aguas del Danubio, el resto de la ciudad no presentaba mejor aspecto, la  capital de Hungría era la que mas daño había sufrido en esa parte de Europa desde la Segunda Gran Guerra y eso contando con la defensa de las hordas de Vladimir. Dejaron el jeep en un parking subterráneo bajo los restos del colosal edificio legislativo y tomaron las escaleras de servicio hasta la planta principal, allí les esperaba un ser enorme cubierto de cicatrices.
-Es un honor tenerte aquí con nosotros Lilith, mi nombre es Franky, -La voz de aquel monstruo sonaba extraña y gutural. -Imagino que tendrás muchas preguntas, lamentablemente Vladimir al igual que tus acompañantes deben descansar durante las horas diurnas, pero si me acompañas a la biblioteca podre ponerte en antecedentes.
El enorme ser se dirigió a la biblioteca con un paso torpe e inseguro mientras Sisa y Roman se despedían de la diosa sumeria, Lilith no tardo en alcanzar a Franky pues ciertamente ansiaba respuestas y otras cosas que quizás pudiese proporcionarle el descomunal gigantón.