Vastagos 1º Parte (Historia)

Autor: Franky Lara

Relato de influencia Torneo Santander : Ganador Chus Abascal

1º Parte

Con mucho dolor consiguió abrir los ojos, estaba sola, en el interior de una fría y sucia cueva escavada toscamente en la roca, en una pequeña y lúgubre sala conectada por un angosto pasillo al resto del complejo subterráneo, su desnudo cuerpo cubierto de innumerables vendajes se hizo un ovillo, intento cubrirse con las alas pero estas no le respondieron, con mucho esfuerzo, consiguió taparse con una harapienta manta y volvió a perder la conciencia.

Las pesadillas volvieron a abrazarla, la sangre, el hielo, los cadáveres a su alrededor, los gritos...

Volvió a despertar, continuaba haciendo frio, los gritos de la batalla se convirtieron en lastimosos quejidos que se arrastraban desde el estrecho pasadizo, dolor, sufrimiento, todo era demasiado familiar para ella, volvió a caer en letargo mientras alguien sufría un ataque de tos.

El combate había sido eterno, al principio todo se desarrolló tal y como Zeus había planeado, ella había sobrevolado el campo de batalla despedazando engendros con sus garras en una orgia de sangre, pero luego algo se torció, la intensidad de la batalla aumento, las ordenes de Tiamat se perdían en el fragor de la lucha, los flancos comenzaron a caer, empezaron a ser superados en numero en una proporción incapaz de resistir, ahí fue cuando dañaron sus alas, las tropas aliadas empezaban a huir mientras ella era rodeada por mas criaturas de las que podía abatir, la estaban abandonando, otra vez, la rabia se apodero de ella y con redobladas fuerzas continuo desmembrando a sus enemigos, esta vez no la cogerían con vida, fue en ese momento, cuando había perdido ya toda esperanza de sobrevivir e incluso de cumplir su venganza, cuando noto el aire cálido, una brisa comfortable que acompañaba a un pequeño grupo de ashigarus que cargaban en su dirección al grito de BANZAI, eran demasiado pocos, una veintena tal vez, insuficientes para vencer a las bestias, pero con el coraje y la determinación para interponerse entre las abominaciones primigenias y ella, fue en ese instante cuando las garras de unos demonios con aspecto de cuervo antropomorfo la cogieron de los brazos y se la llevaron volando en dirección a las embarcaciones, antes de perder la conciencia contemplo como los lanceros japoneses eran asesinados cruelmente.
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Despertó de nuevo, el dolor había menguado y habian cambiado sus vendajes, intento incorporarse pero se mareo, se lo tomo con calma, se concentro en los sonidos que oía de mas allá del pasadizo, algún gemido de dolor, algún lamento, también se oían voces, una conversación entre susurros. Intento incorporarse de nuevo, aguanto las nauseas y ayudándose con la pared de roca consiguió mantener el equilibrio, con pasos lentos y torpes llego hasta el pasillo, era oscuro y húmedo y desembocaba en otro túnel que se perdía a derecha e izquierda en la oscuridad, afino el oído, y omitiendo los lamentos y quejidos, se dirigió a la derecha, donde creyó distinguir el rumor de una conversación, el camino le condujo serpenteando durante cientos de metros donde adivino que había otras estancias como en la que ella había permanecido hasta ahora. Finalmente llego hasta una espaciosa sala donde se erguía un trono de calaveras, a sus pies discutían acaloradamente uno de aquellos hombres-cuervo y una mujer.
-Exijo ver a mi señor, es la ultima vez que te lo repetire. -Grazno el hombre-pájaro.
-Como te atreves ha hablarme así pajarraco, disfrutare desplumándote si no eres mas respetuoso. -Sentenció la mujer.
-Querida Persefone, debes ser mas paciente con nuestro emplumado amigo. -La voz provenía de uno de las muchas aberturas y grietas que surcaban la sala. -Al fin y al cabo solo se preocupa por el estado de nuestro invitado. -El enorme dios griego salio de las sombras para dirigirse al demonio japonés. -El gran O'Tengu se recupera de sus heridas lentamente, es posible que en un par de días ya pueda recibir visitas, debes tener en cuenta que esto no es una casa de curación precisamente.
-Volveré en dos días en ese caso. -Grazno el cuervo mientras abandonaba la sala por otra de las aberturas.
-Serás bienvenido como siempre Karasu. -Susurro el griego aunque sabia que el cuervo ya se encontraría muy lejos para oírle.
-No se como ni porque le consientes esposo, no se que hacen los pájaros en el averno. -Escupió Persefone.
-Shhhh querida, ya hablaremos de eso, mientras te peleabas con nuestro amigo has descuidado tus labores y nuestra ilustre invitada se ha despertado. Veo que ya te encuentras mejor querida Lilith. -Se interesó el dios.
-A que infierno he ido a parar? -Dijo Lilith saliendo de las sombras.
-Al mío, desde luego.- Rió Hades mientras se sentaba en su trono.
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Los sueños de hielo y sangre se alternaban con las pesadillas de su cautiverio milenario, hacia ya una semana  desde que descubrió que su nueva prisión era el inframundo, aunque la trataban como a una huésped, no tenia libertad para moverse libremente y mucho menos para abandonarlo. Su captor le había asegurado que aun no estaba recuperada del todo, que el exterior era demasiado peligroso y que esperaban la visita de un amigo que deseaba entrevistarse con ella.
Por motivos similares también se encontraba retenido el O'Tengu, pero al menos el tenia a sus karassu, ella no tenia nada, no tenia a nadie. Volvió a concentrarse en encontrar a sus subditos como hacia miles de años atrás, entraba en un trance telepático, la comunicación siempre iba precedida de imágenes, escenas de sexo que sus íncubos y súcubos realizaban a todas horas. Durante  los miles de años que había sido torturada no había podido establecer contacto y desde su regreso a la tierra las imágenes eran de sangre y muerte y siempre se cortaban antes de poder transmitir sus ordenes. Esta vez no fue diferente, un cuerpo desnudo sobre un colchón, el palpitar de un corazón y finalmente, una espesa cortina de sangre nublaba su visión, intento concentrarse con el fin de atravesarla, pero fue incapaz, tras unos minutos desistió agotada, salio del trance y volvió a la conciencia de la realidad, continuaba en su cámara, tumbada sobre una sucia manta, miro al demonio rojo que dormía a su lado, la tentación de despertarlo a patadas y echarlo de su celda se le paso por la mente, pero aun necesitaba al O'Tengu, el recuerdo de la noche anterior la hizo sonreír, así que monto sobre el y lo despertó de otro modo.
Horas mas tarde paseaban por los túneles, el rey del infierno griego había consentido estas pequeñas expediciones, aunque siempre iban escoltados por espíritus del Hades, el demonio japonés conocía bastante bien el inframundo al parecer, la mayor parte de los pasadizos estaban en desuso desde hacia milenios por causas varias, el que conducia hasta el lago Averno, en Italia, se encontraba inundado y era impracticable, como el pozo de Darvaza en Turkmenistan, cuyas trampas habían sido activadas hacia unos años, sellando su acceso. Lilith no tardo en comprender que el inframundo era un complejo laberíntico de proporciones inmensas, donde podías tomar un camino equivocado y llegar a un callejón sin salida con la posibilidad de no encontrar el camino de vuelta. 
De regreso ya a la gran sala principal, la diosa sumeria reparo en una gran grieta tras el trono, era de una profundidad abismal.
-Ese camino también esta cerrado. -Informo el O'Tengu.
-Que extraño, todos los que me has enseñado hoy lo están. -Bromeo Lilith. -A donde lleva este?
-Lleva al Flegetonte, el gran rio de lava. -Sentenció el demonio japonés.
-En realidad no. -La inconfundible voz de Hades se unió a la conversación mientras su imponente figura aparecía por uno de los pasadizos acompañado de otro hombre. -El Flegetonte es solo un tramo mas del camino que sigue adentrándose mas y mas en la tierra.
-Y que hay al final del camino? -Se intereso la maestra del deseo.
-Una gran prisión, la mayor y mas segura construida jamas. -Esta vez el que hablo fue el hombre que acompañaba a Hades, vestía una antigua tunica y lucia un monóculo en su ojo izquierdo. -En su interior alberga las almas de los seres humanos o al menos así era hasta ahora. -Los ojos del hombre se iluminaron con un extraño fulgor al pronunciar estas palabras, las cuales no gustaron a Hades pues se mostro muy incomodo tras el comentario.
-Y tu eres? -Pregunto la diosa sumeria, intrigada por aquel extraño.
-Oh querida Lilith, este es el amigo que deseaba conocerte. -Empezó Hades. -Su nombre es...
-Puedes llamarme M.- Interrumpió el hombre. -Y creeme. -Dijo mostrando una urna en cuyo contenido reposaban unas cenizas azuladas. - Tenemos mucho de que hablar.
-Que se supone que debo hacer con esas cenizas? -Pregunto la diosa, a quien no le gustaban los juegos que no había iniciado ella.
- No debes hacer nada con ellas poderosa Lilith, -Dijo M mientras vaciaba el contenido de la urna en la grieta.- Esto es lo que queda de tus súbditos, tus súcubos e íncubos, solo polvo y cenizas, ya no existen, ahora son otra cosa y sirven a otro ser.
- Donde están? Quien es ese ser? Y quien eres tu y como sabes tanto?- Pregunto indignada Lilith.
-Este venerable anciano a sido y es un gran aliado de los demonios.- Contesto el O'Tengu.- Y sus fuentes de información han sido muy fiables y útiles hasta ahora.
-Así es- se reafirmo M con orgullo.- Los demonios os encontráis en una precaria situación actualmente, vuestras fuentes de poder han desaparecido.-Dijo mirando la grieta, gesto que no le paso desapercibido a la diosa.- El exterior esta lleno de enemigos, nuevos señores ostentan el trono de cada panteón. Deberías unir tus fuerzas a las de Hades, O'Tengu y los demás antes de que sea tarde.
-Aun no has contestado a mi pregunta anciano. Donde están mis siervos y a quien obedecen?
-Ya te dije que esta diablesa era dura de pelar- Bromeo Hades, aunque a nadie pareció hacerle gracia.
-Uno de esos pasadizos que se dirigen al norte te llevara hasta ellos, Hades te mostrara cual, pero ya te mostre lo que encontraras.- Dijo M jugueteando con la vacia urna. - En cuanto a su líder es un tal Vladimir, es bastante popular, no te será difícil encontrarlo, ahora debo partir de nuevo al Reino Unido. Comunícame la respuesta de Lilith cuando se decida. -Ordeno M a Hades y desapareció por el mismo túnel por el que había llegado.